Audiencia 19. 6. 2019. PP Francisco

Cincuenta días después de la Pascua, en ese cenáculo que ya es su hogar y donde la presencia de María, madre del Señor, es el elemento de cohesión, los Apóstoles viven un evento que supera sus expectativas. Reunidos en oración – la oración es el “pulmón” que  hace respirar a los discípulos de todos los tiempos; sin oración no se puede ser discípulo de Jesús; sin oración no podemos ser cristianos.

Es el aire, es el pulmón de la vida cristiana – son sorprendidos por la irrupción de Dios. Es una irrupción que no tolera lo cerrado: abre de par en par las puertas a través de la fuerza de un viento que recuerda el ruah, el aliento primordial, y cumple la promesa de la “fuerza” hecha por el Resucitado antes de su despedida (ver Hechos 1,8). De repente, viene desde el cielo, “un ruido, como … Continuar leyendo