CARTA PRELADO. DICIEMBRE 2016

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Después de la clausura del Año de la misericordia, con alcance mundial, comenzamos el Adviento y un nuevo año litúrgico. La Iglesia nos anima a acelerar nuestra marcha hacia el Señor. Una recomendación siempre actual, pero que, en preparación de la Navidad, cobra si cabe mayor urgencia.

Todos tenemos grabadas en el alma unas palabras que, en las próximas semanas, lo llenan todo: veni, Domine, et noli tardare[1]; ven, Señor, no tardes. Se nos invita a poner la mirada en Cristo, recordando su nacimiento terreno en Belén y esperando —también con alegría y paz— su gloriosa llegada al final de los tiempos. Si faltara este empeño, quizá las ocupaciones del día a día, el monótono repetirse de jornadas casi siempre iguales, conviertan nuestro caminar cotidiano en una existencia gris, sin … Continuar leyendo