Audiencia 31.8.2016. PP Francisco

«Queridos hermanos y hermanas, ¡buen día!

El Evangelio que hemos escuchado nos presenta una figura que se destaca por su fe y su coraje. Se trata de la mujer a la que Jesús curó de sus pérdidas de sangre. Pasando en medio de la muchedumbre, se acerca por detrás de Jesús para tocar el borde de su manto. “Ella se decía a sí misma: con sólo tocar su manto, quedaré curada” .

¡Cuánta fe, verdad! ¡Cuánta fe tenía esta mujer! Razonaba así porque estaba animada por tanta fe, tanta esperanza y, con un toque de astucia, realiza lo lleva en su corazón. El deseo de ser salvada por Jesús es tan grande que la hace ir más allá de las obligaciones establecidas por la ley de Moisés.

Esta pobre mujer de hecho, hacía muchos años que estaba no solamente enferma, sino que era considerada impura … Continuar leyendo