Carta del Prelado (abril 2014)

A medida que nos acercamos a la Semana Santa, procuremos fomentar en nosotros el deseo de prepararnos lo mejor posible para esos días, en los que hacemos memoria y revivimos los acontecimientos centrales de la redención. Redoblemos los afanes de conversión personal, propios del tiempo de Cuaresma.

En su mensaje cuaresmal de este año, el Santo Padre invita a considerar que cuando Jesús entra en las aguas del Jordán y se hace bautizar por Juan el Bautista, no lo hace porque necesita penitencia, conversión; lo hace para estar en medio de la gente, necesitada de perdón, entre nosotros, pecadores, y cargar con el peso de nuestros pecados. Este es el camino que ha elegido para consolarnos, salvarnos, liberarnos de nuestra miseria[1].

El Señor bajó a la tierra para curar nuestra indigencia, que reviste formas muy diversas. Además de la pobreza material, que afecta a … Continuar leyendo