Homilía de la misa conclusiva de la Jornada Mundial de la Familia. PP Francisco, 27. 10. 13

Las lecturas de este domingo nos invitan a meditar sobre algunas características fundamentales de la familia cristiana.

La primera: La familia que ora. El texto del Evangelio pone en evidencia dos modos de orar, uno falso – el del fariseo – y el otro auténtico – el del publicano. El fariseo encarna una actitud que no manifiesta la acción de gracias a Dios por sus beneficios y su misericordia, sino más bien la satisfacción de sí. El fariseo se siente justo, se siente en orden, y juzga a los demás desde lo alto de su pedestal. El publicano, por el contrario, no utiliza muchas palabras. Su oración es humilde, sobria, imbuida por la conciencia de su propia indignidad, de su propia miseria: este hombre se reconoce necesitado del perdón de Dios.

La del publicano es la oración del pobre, es la oración que agrada a Dios que, como dice … Continuar leyendo