Mensaje del Prelado (1 abril 2020)

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Se acerca ya el Triduo Pascual, unos días en los que la liturgia nos llevará a contemplar esos grandes misterios del amor de Dios por nosotros. En los actuales momentos de sufrimiento en todo el mundo debido a la pandemia, miremos mucho a Jesucristo Crucificado. Veamos en esa Santa Cruz, como nos lo hacía considerar el Papa el pasado 27 de marzo, el ancla de salvación que impide el naufragio. Desde allí Jesús ilumina el sentido del sufrimiento e incluso nos hace descubrir que, con su gracia, podemos no perder la alegría; es más, podemos muchas veces volver a recuperarla: Gaudium in Cruce!

En estos días estamos experimentando cómo la solidaridad humana, sobre todo cuando está informada por la caridad, se vuelca en generoso servicio a los demás: junto a la cama … Continuar leyendo

Mensaje del Prelado 11-03-2020

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Ante la solemnidad de san José, ya tan próxima, os sugiero acudir personalmente con mayor intensidad al ejemplo del santo Patriarca, como «servidor fiel de Dios en relación continua con Jesús» (Es Cristo que pasa, n. 56).

Desde que Dios quiso hacerse más presente en la vida de san José, vemos cómo se dispone a ser su servidor fiel: ante el misterio de la Encarnación, durante la huida a Egipto, en el regreso a Nazaret y cuando Jesús perdido permanece en el Templo. En aquellas ocasiones, san José procura acoger con prontitud lo que Dios le pide, aunque no fuese lo que inicialmente tenía pensado y a pesar de que podía suponer incertidumbre acerca de su futuro.

San Josemaría nos ayudaba a contemplar también que, «en las diversas circunstancias de … Continuar leyendo

Carta del Prelado (5 febrero 2020)

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Cada año, en la Obra, el 14 de febrero es un día en que intensificamos la actitud habitual de agradecimiento al Señor al conmemorar las fechas fundacionales de 1930 y 1943. En esta ocasión lo celebramos con particular relieve, pues se cumplen 90 años de cuando san Josemaría vio que Dios llamaba también a las mujeres a la misión que inició el 2 de octubre de 1928.

De la santidad de la mujer depende en gran parte la santidad de las personas que la rodean. Así lo consideró siempre san Josemaría, con la firme convicción de que «la mujer está llamada a llevar a la familia, a la sociedad civil, a la Iglesia, algo característico, que le es propio y que solo ella puede dar» (Conversaciones, n. 87).

Si volvemos … Continuar leyendo

MENSAJE DEL PRELADO. 5. 1 2020

Queridísimos, ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Al comienzo del nuevo año, seguramente habremos recordado lo que decía san Josemaría: «¡Año nuevo, lucha nueva!». Una lucha que necesita, sí, de nuestro esfuerzo, pero ante todo de la gracia divina. Fijémonos en la parábola del sembrador, con el deseo de ser «buena tierra» (Mt 13,8) para recibir el don de Dios, la semilla que dé fruto abundante. Jesús nos ofrece este don cada día en la Eucaristía.

En la sinagoga de Cafarnaúm, el Señor dice: «Si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros» (Jn 6,53). Una buena manera de empezar este año puede ser actualizar, con mayor profundidad y agradecimiento, la fe en el amor de Dios por nosotros (cfr. 1 Jn 4,16), que en la Eucaristía se nos hace sacramentalmente visible. Así, … Continuar leyendo

Carta del prelado (1-XI-2019)

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

1. En la primera carta larga que os escribí, recogiendo las conclusiones del Congreso General, decía que “las circunstancias actuales de la evangelización hacen aún más necesario, si cabe, dar prioridad al trato personal, a este aspecto relacional que está en el centro del modo de hacer apostolado que san Josemaría encontró en los relatos evangélicos” [1].

En muchos encuentros que he tenido con personas de distintos países, han surgido espontáneas consideraciones y preguntas sobre la amistad. San Josemaría nos recordaba continuamente la importancia humana y cristiana de esta realidad. Son, además, muchos los testimonios de cómo personalmente cultivó muy numerosas amistades, que conservó durante toda su vida. Como sabemos bien, nos insistía en que el principal apostolado en la Obra es el de amistad y confidencia. En esta … Continuar leyendo

Mensaje del prelado (1 octubre 2019)

Queridísimos, ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

El pasado mes de septiembre dedicamos en Roma algunos días a reflexionar sobre la necesidad y desafíos de la formación cristiana en nuestro tiempo. Recordábamos, entre otros aspectos, la convicción de nuestro Padre de que la formación que se da en el Opus Dei debe dirigirse a «formar cristianos llenos de optimismo y de empuje capaces de vivir en el mundo su aventura divina» (Carta 2-X-1939).

Vivamos –y ayudemos a vivir a los demás– con el optimismo esperanzado de saber que no contamos solo ni principalmente con nuestras pobres fuerzas, sino con la gracia de Dios (cfr. Mt 28,20). Con empuje, sin abandonarnos a inercias, manteniéndonos siempre a la escucha del Espíritu Santo (cfr. 2 Cor 3,6). Así, podremos lanzarnos cada día, con santa audacia, a la aventura de llevar la amistad … Continuar leyendo

Mensaje del Prelado 9.08.2019

Queridísimos, ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

El próximo día 14, la Liturgia de la Iglesia nos lleva a considerar la Exaltación de la Santa Cruz y, al día siguiente, los Dolores de la Santísima Virgen.

En conversaciones y tertulias con muy diversas personas –como os sucederá también a vosotros–, a veces no faltan comentarios espontáneos sobre situaciones de dificultad, de sufrimiento, de oscuridad interior. En esas ocasiones, me suelen venir a la memoria unas palabras de san Josemaría sobre la Madre de Jesús: Dios la ha querido ensalzar con la plenitud de gracia, pero «es igualmente cierto que durante su vida terrena no fueron ahorrados a María ni la experiencia del dolor, ni el cansancio del trabajo, ni el claroscuro de la fe» (Es Cristo que pasa, n. 172).

Aunque no alcanzamos a comprender del todo esta … Continuar leyendo

MENSAJE PRELADO 10 AGOSTO 2019

Queridísimos, ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

¡Cuántas veces hemos meditado sobre «la necesidad de orar siempre y no desfallecer» (Lc 18,1)!

Cuando los apóstoles pidieron a Jesús que les enseñase a rezar, el Señor les contestó: «cuando oréis, decid: Padre nuestro…» (Lc 11,2). El mismo Jesús comienza su oración dirigiéndose al Padre: en alabanza y acción de gracias (cfr. Mt 11,25-26; Jn 11,41); en la última Cena (cfr. Jn 17,5); en Getsemaní (cfr. Lc 22,42); en la Cruz (cfr. Lc 23,34.46). San Josemaría deseaba para todos «la auténtica oración de los hijos de Dios»[1]. En unión con Jesucristo —por Él y en Él— llegamos a Dios Padre (cfr. Jn 14,6), con sencillez, sinceridad y confianza en su amor omnipotente.

Emprender cada día una vida de oración es dejarnos acompañar, en los buenos y … Continuar leyendo

MENSAJE PRELADO 12 JULIO 2019

Queridísimos, ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

En estos días, desde que salí de Roma, he agradecido especialmente al Señor la maravilla de la Comunión de los santos. Con la certeza de la fe, nos sabemos incluso más cercanos unos a otros de lo que conllevaría la proximidad física.

Cuando llego a un lugar, parece como si los que nos encontramos allí hubiésemos estado siempre juntos. Y lo mismo sucede al dejar un sitio: las despedidas simplemente generan otra manera de acompañarnos. Siempre estamos en casa y siempre podemos hacer la Obra y servir a la Iglesia, desde cualquier lugar en el que estemos.

También en momentos difíciles, encontramos fuerza en esa realidad que nos une íntimamente y que es consecuencia de nuestra personal unión con Jesucristo.

Recuerdo unas palabras escritas por san Josemaría en … Continuar leyendo

MENSAJE PRELADO 14 JUNIO 2019

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

En este mes de junio, se celebran solemnidades y fiestas fundamentales para nuestra fe: desde el pasado día 2, la Ascensión del Señor, hasta el próximo día 29, san Pedro y san Pablo. Todas, cada una con sus particularidades, nos dan ocasión para intensificar el agradecimiento a Dios por su amor inmenso. Como consecuencia, estas celebraciones nos invitan a compartir la alegría, también disfrutando de una más intensa vida en familia, tanto en los centros de la Obra como en los hogares de los agregados y supernumerarios.

Aunque la alegría no tiene por qué manifestarse del mismo modo en todos los momentos y circunstancias, siempre podemos vivir contentos, ante lo humanamente agradable y también ante lo que represente sufrimiento. Como a los apóstoles, a todos Jesús nos dice «que mi alegría esté … Continuar leyendo