MENSAJE DEL PRELADO. 20 febrero de 2021

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Hemos comenzado la Cuaresma, preparación de la Semana Santa, que nos recuerda los cuarenta días que Jesús pasó en el desierto. Con su ayuno y con la experiencia de las tentaciones, el Señor nos muestra que solo Dios basta. Las prácticas cuaresmales del ayuno, la limosna y la oración nos ayudan a introducirnos de nuevo en esa realidad.

A través del ayuno buscamos identificarnos con Cristo por la vía de la pobreza: como «experiencia de privación, para quienes lo viven con sencillez de corazón lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento» (Francisco, mensaje para la Cuaresma 2021).

Como sabemos, la belleza de la virtud de la … Continuar leyendo

Audiencia PP Francisco. 10.2.2021. Catequesis 24. La oración en la vida cotidiana

 En la catequesis precedente vimos cómo la oración cristiana está “anclada” a la Liturgia. Hoy destacaremos cómo desde la Liturgia esta vuelve siempre a la vida cotidiana: por las calles, en las oficinas, en los medios de transporte… Y ahí continúa el diálogo con Dios: quien reza es como el enamorado, que lleva siempre en el corazón a la persona amada, donde sea que esté. 

De hecho, todo es asumido en este diálogo con Dios: toda alegría se convierte en motivo de alabanza, toda prueba es ocasión para una petición de ayuda. La oración está siempre viva en la vida, como una brasa de fuego, también cuando la boca no habla, pero el corazón habla. Todo pensamiento, incluso si es aparentemente “profano”, puede ser impregnado de oración. También en la inteligencia humana hay un aspecto orante; esta de hecho es una ventana asomada al misterio: … Continuar leyendo

Mensaje del Prelado (30 enero 2021)

Queridísimos, ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

A través de estas líneas deseo compartir con vosotros un proyecto, para que también vuestra oración contribuya directamente a realizarlo.

Durante los últimos meses se ha llevado a cabo un estudio sobre la situación de las circunscripciones de la Prelatura, con vistas al proyecto de mejorar el impulso y la coordinación de las labores apostólicas, siguiendo las recomendaciones del pasado Congreso General (cfr. Carta pastoral, 14-II-2017, nn. 13 y 15).

Gracias a Dios, al impulso de san Josemaría y de sus dos primeros sucesores, la Obra trabaja establemente en sesenta y ocho países. Por esto estamos muy agradecidos a Dios, que no deja de acompañarnos y bendecirnos; también damos gracias al Señor al considerar el trabajo realizado en estos últimos cuatro años.

A la vez, somos conscientes de los desafíos que la sociedad actual, en todas … Continuar leyendo

Mensaje del Prelado (22 noviembre 2020)

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Ha pasado poco tiempo desde que os llegó la carta extensa sobre algunas características de nuestra dedicación en la Obra. Querría animaros a seguir releyendo y profundizando en ese escrito. También a los cooperadores y a quienes participáis en la labor de san Rafael os invito a leerla con detenimiento, pues os puede ayudar a conocer mejor la Obra y a considerarla más vuestra.

Seguid encomendando al Señor a los que ayer recibieron el diaconado en estas especiales circunstancias sanitarias. Recemos también por tanto sufrimiento que esta pandemia continúa causando en personas de todo el mundo.

Hoy, solemnidad de Cristo Rey, podemos meditar de nuevo aquellas palabras de san Josemaría: «Para que Él reine en mí, necesito su gracia abundante: únicamente así hasta el último latido, hasta la última respiración, … Continuar leyendo

Carta del Prelado (28 octubre 2020)

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

1. Con el centenario del nacimiento de la Obra en el horizonte, y pensando en el vasto panorama apostólico que el Señor nos pone ante los ojos, querría que meditásemos, pausadamente y con profundidad, en la enseñanza de san Josemaría sobre cómo se concreta para cada una y cada uno la universal vocación cristiana a la santidad. Desde el principio, nuestro Padre comprendió que la universalidad de la llamada comportaba la posibilidad de la plenitud del amor a Dios y a los demás también en medio del mundo; en nuestro mundo real, con sus luces y sombras.

I. El don de la vocación

Una gracia soberana

2. Dios elige y llama a todos: «Nos ha elegido en sí mismo, para que seamos santos y sin mancha … Continuar leyendo

Mensaje del Prelado (20 octubre 2020)

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Os escribo unas pocas líneas para aseguraros mi oración y mi cercanía, especialmente a quienes seguís sufriendo más directamente la emergencia sanitaria y sus diversas consecuencias, que se están recrudeciendo ahora en muchos sitios. Esta oración, como la vuestra, tiene también muy presente, junto a tantas cosas buenas, el cúmulo de sufrimientos en la humanidad: enfermedad, desempleo, privación de legítimas libertades, hambre y la ignorancia del amor de Dios revelado en Jesucristo. No me detengo más. Dentro de poco, os enviaré una carta extensa –con fecha 28 de este mes– sobre las características de la dedicación a la Obra según las distintas circunstancias personales. Todas y todos tenemos una idéntica vocación: el mismo espíritu, la misma misión apostólica, los mismos medios espirituales y de formación.

Con todo cariño os bendice

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Mensaje del Prelado (10 septiembre de 2020)

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

El próximo día 15 se cumplirán 45 años de la elección de don Álvaro como primer sucesor de san Josemaría. Fue un momento muy importante, pues marcó el comienzo de la continuidad en la fidelidad a la herencia de nuestro fundador, enseñándonos a traer el espíritu del Opus Dei al hoy de nuestra vida. El beato Álvaro dio inicio a este tiempo con su personal fidelidad; en él vemos que la santidad en lo ordinario es un regalo de Dios para hacernos felices y para hacer felices a las personas que nos rodean.

Os invito a considerar en estos días el ejemplo de don Álvaro como roca fuerte –saxum– en la que pudo apoyarse siempre nuestro Padre y que supo sostener a los demás. Esto fue posible principalmente gracias a su unión … Continuar leyendo

Mensaje del Prelado (12 agosto de 2020)

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Durante los últimos meses, sobre todo desde que se desencadenó la crisis sanitaria mundial, hemos oído a veces la frase «todo irá bien». Con frecuencia, se trata sencillamente de una manera de acompañar a otra persona durante un momento difícil. Pero también puede alcanzar un significado más profundo: el de aquellas palabras de san Pablo que san Josemaría abreviaba en la jaculatoria omnia in bonum: «Todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios» (Rm 8,28).

Ese bien no siempre lo podemos ver de manera inmediata. A veces ni siquiera llegaremos a comprenderlo. El hecho de que procuremos estar cerca de Dios no nos evita los normales cansancios, perplejidades y sufrimientos de la vida; pero esa cercanía nos puede llevar a vivir todo de una manera distinta.

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Mensaje del Prelado (19 junio 2020)

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Hoy, con toda la Iglesia, contemplamos especialmente el Sagrado Corazón de Jesús. Esta fecha es una ocasión para dejarnos sorprender nuevamente por la maravilla de que Dios haya querido acercarse a los hombres hasta llegar a ser uno de nosotros, con un corazón en tantos sentidos como el nuestro. Por eso, viene a mi mente aquella consoladora invitación que nos dirige el Señor: «Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas» (Mt 11,29).

Jesús desea para nosotros, en medio de las idas y venidas cotidianas, una auténtica paz, serenidad y descanso. Y nos muestra el camino: identificarnos cada vez más con Él, con la humildad y mansedumbre de su corazón. Como escribe san Josemaría: «También a nosotros el Señor puede insinuarnos y nos insinúa … Continuar leyendo

Mensaje del Prelado (15 mayo 2020)

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Durante las pasadas semanas de confinamiento en tantos países, se han puesto de manifiesto la limitación y la grandeza humanas. Hemos sido testigos de cómo un virus ha desestabilizado nuestra vida, junto a la de millones de personas en todo el mundo. Quizá hemos aprendido a valorar más conscientemente cosas que dábamos por descontadas.

Sigamos rezando especialmente por quienes han fallecido y por sus familias que, en muchos casos, no han podido acompañarles físicamente en los últimos momentos. También nosotros hemos vivido ese dolor en carne propia con tantos fieles de la Obra que se han marchado a la casa del Cielo y a quienes nos encomendamos.

Por otro lado, hemos visto la entrega generosa –en ocasiones heroica– de tantas personas que han hecho turnos casi sin descanso en los … Continuar leyendo